Cinco cosas que debes saber sobre el jet lag

Viajar a lugares lejanos tiene muchos pros y poquísimos contras. Entre ellos, el famoso y odiado jet lag. Para saber controlarlo, estos son cinco datos indispensables:

Foto por David Mao en Unsplash

No es solo tener sueño
Este fenómeno no se trata solo de estar cansado, lo que es normal después de cualquier viaje, sino del desajuste que sucede cuando cambiamos drásticamente de zona horaria (tres husos horarios o más) y las necesidades de nuestro cuerpo ya no están sincronizadas con la hora local, lo que causa una variedad de síntomas, como irritabilidad, deshidratación, indigestión, mareo y malestar en general.

Importa la dirección del viaje
Si viajas hacia el sur o hacia el norte pero en el mismo horario (por ejemplo, de Ciudad de México a Santiago de Chile) estarás sin duda cansado, pero no sufrirás jet lag. Por otro lado, cuando viajamos hacia el este el jet lag es más pesado, porque «perdimos» horas (o incluso días), lo que va en contra de nuestro reloj interno. Viajar hacia el oeste es más fácil porque «ganas» horas y eso facilita las cosas.

El alcohol y la comida no ayudan
Para muchas personas, tomar una o varias copas en un vuelo largo es una manera de calmar los nervios, pero no ayuda nada a evitar el jet lag, porque tanto el alcohol como el café contribuyen a la deshidratación, que a su vez puede impedir un buen descanso. Lo mismo pasa con las comidas muy grasosas o saladas. Intenta comer de forma más o menos sana y limitar tu consumo de alcohol.

Las pastillas para dormir tampoco
Como ya aprendimos, el jet lag se trata de algo más complicado que no poder dormir, aunque el insomnio puede ser uno de sus síntomas. Tomar pastillas durante el vuelo no te ayudará, sobre todo si no estás acostumbrado a sus efectos. En caso de que te preocupe mucho poder descansar, habla con tu doctor y trata de dejar los medicamentos para la segunda o tercera noche.

La luz es tu mejor aliada
Exponer tu cuerpo a la luz del día es lo mejor que puedes hacer para ayudar a tu cuerpo a ajustarse a su nuevo horario y también ayuda mover tus músculos, que estarán tiesos después de horas en avión. El sol suprime tu producción de melatonina, lo que ayudará un poco con tus ganas de dormir. Por eso recomendamos que el primer día de tu viaje te esfuerces por salir a caminar y a recibir un poco de luz natural.

María José Evia Herrero

María José Evia Herrero

Es escritora y editora web. Le gusta comer, viajar, el maquillaje y los gatos.

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