Cinco razones por las que amamos Brujas

Resulta curioso que una ciudad con semejante nombre encante a tantos viajeros, entre los cuales nos encontramos nosotros. Aquí te presentamos los motivos por los cuales la capital turística de Bélgica nos tiene bajo su hechizo.

Foto por Libby Penner en Unsplash

Por sus deliciosos chocolates
Si existe un lugar que rivaliza con Suiza respecto a la calidad de sus chocolates ese es Bélgica, país donde se ubica esta encantadora ciudad mundialmente famosa por sus chocolaterías. Ya sea que estén elaboradas de acuerdo a recetas antiguas o a través de extravagantes procedimientos, no te resistas a probar las creaciones de un solo sitio y haz un tour que incluya a Dumon, reconocible por su fachada pintoresca; a Pralinette, especializados en chocolates de autor, así como a The Chocolate Line, donde encontrarás rarezas como píldoras de chocolate o lápiz labial de cacao.

Por sus legendarias cervecerías
Junto con el chocolate y los waffles belgas, la cerveza es la otra especialidad culinaria de Brujas, algo que los amantes de la malta saben muy bien pues algunas de las variedades más apreciadas (como la dubbel o la trippel) se originaron en los monasterios de la región. Para apreciar sus sabores y texturas originales, nada como dedicar una tarde a visitar cervecerías: puedes empezar en la excéntrica taberna The Bauhaus, continuar en Vlissingahe Cafe (la más antigua de Brujas) y finalizar en ’T Poatersgat, instalada en un sótano escondido.

Foto por Daniël van der Kolk en Unsplash

Por su vibra ciclista
Debido a que Brujas es una ciudad formada por callejones y canales, el tránsito de autos es muy limitado, algo que los amantes de las bicis han sabido aprovechar y agradecer. Renta una bicicleta en tu hostal y sal a descubrir los puentes, parques y rincones a los que solo se puede acceder con dos ruedas. ¿Traes más pila y ganas de naturaleza? Sal de la ciudad a través de las vías para ciclismo y descubre los lagos y bosques que la rodean.

Por su encanto medieval
No te dejes engañar: Brujas se llama así a causa del vocablo germánico bryggia, que curiosamente significa «puentes». Lo que sí es indiscutiblemente medieval es el origen de su traza y muchos de sus edificios, que parecen salidos de cuentos de hadas. Donde se percibe más esta vibra es en la Grote Markt o Plaza del Mercado, rodeada por edificios neogóticos de ladrillo y teja. La Plaza Burg, antes amurallada, es otro de esos espacios donde parecen vivir reyes y caballeros. Cuando la visites no dejes de apreciar el hermoso Edificio del Ayuntamiento ni la Basílica de la Santa Sangre.

Foto por Daniel Fazio en Unsplash

Por sus mercados
Acaba por adentrarte en la atmósfera medieval de Brujas perdiéndote entre sus mercados ambulantes, casi todos pintorescos y especializados en un tipo de mercancía. El Veemarkt solo se pone los domingos y vende quesos y embutidos; el Markt ocupa la plaza principal, se monta los miércoles y atrae sobre todo a los turistas ávidos por flores y artesanías. A su vez, el Het Zand es el más grande y colorido, pues en él convergen comida, piezas de arte y antigüedades; ocurre los sábados y puede llegar a medir hasta cinco kilómetros.

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Arturo Torres Landa

Arturo Torres Landa

Escribe y hace fotos para distintas publicaciones de viajes, gracias a lo cual se ha ganado cierta reputación de “doctor vacacional” entre sus amigos: siempre cuenta con destinos y experiencias para recetar.

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