Para muchas personas, solo pensar en un viaje largo en avión es causa de ansiedad. No las culpamos: las horas pasan, los bebés lloran, las opciones de películas se acaban y los sillones, de alguna extraña manera, comienzan a encogerse. Todo estos malestares pueden minimizarse con una buena preparación previa. 

Foto por Erik Odiin en Unsplash

 
Empaca los básicos de hidratación
Pasar varias horas en un avión significa deshidratación y resequedad. Una botella vacía, que el personal del vuelo puede ayudarte a llenar, es más práctica que una docena de pequeños vasos desechables. Tu piel, labios y manos también van a sufrir, así que asegúrate de llevar un buen humectante en tu bolsa. Incluso existen productos multiusos que pueden servirte para los tres propósitos y algunos son sólidos, lo que siempre se agradece en un vuelo.
No olvides los productos de higiene
Ya que estás en eso, nunca te arrepentirás de llevar un cepillo de dientes, pasta y enjuage bucal pequeños. Recuerda que todo lo que sea líquido no debe rebasar los 100 ml y tiene que ir en una bolsa aparte. Después de un par de horas tu boca te lo agradecerá. ¿Urge refrescarte? También puedes llevar un desodorante pequeño y una muda de ropa nueva. Así podrás cambiarte por algo limpio antes de bajar el avión. Si eres más clavado, empaca también un shampoo en seco.
Descansa y relájate
Si no eres de esas personas bendecidas que pueden dormir en cualquier parte, necesitarás un kit para ayudarte a descansar. Esto incluye audífonos que cancelen el ruido, un antifaz para bloquear la luz, una bufanda grande para usar como almohada y unos buenos calcetines. Una opción un poco más elaborada es llevar algún tipo de aromaterapia, tanto para relajarte como para evitar los olores desagradables que siempre aparecen en un viaje largo. Un lector electrónico o reproductor de música también pueden hacer una gran diferencia y evitarte horas de aburrimiento.
Prepárate
No olvides esenciales como un botiquín básico —recuerda que en algunos países la venta de medicamentos es más complicada— y claro, todos tus documentos de viaje. Aquí no se trata nada más de lo que empacas sino de cómo lo empacas. Usa bolsas o portadocumentos pequeños donde puedas organizar bien tus electrónicos y sus cargadores, tus papeles y los cosméticos o herramientas de cuidado personal que necesites. Esto te hará la vida mucho más fácil que echar todo a una mochila. Ah, y no olvides los snacks.

Brenda Béjar Kleiman

Brenda Béjar Kleiman

Es editora, traductora y correctora de estilo. Su trayectoria en el mundo de los viajes comenzó como adolescente mochilera. Desde ahí prometió nunca volver a viajar sin maleta de rueditas y lo ha cumplido.