Ni hablar: te tocó nacer con una alergia a un determinado alimento, pero ello no significa que debas privarte de disfrutar tu viaje. Aquí te ofrecemos algunos consejos para solo debas preocuparte por elegir tu próximo destino.

Emplea la tecnología para evitar malentendidos
Nunca está de más aprenderse el nombre de ese ingredientes que te hace daño para que cualquier mesero o anfitrión pueda comprender tus limitaciones antes de dar el primer bocado. Para ello puedes valerte de la app de Google Translate o incluso llevar en tu celular una imagen de ese producto incómodo en la que quede claro que no lo puedes ingerir. ¡Los emojis también funcionan!
Prevé el menú de tu avión
En la mayoría de los vuelos largos, las aerolíneas incluyen uno o más tiempos de comida cuyo menú ya está preestablecido al momento de equipar el avión. Por ello, es muy recomendable que especifiques tu condición en el formato de registro o durante la compra de tu boleto. También es buena idea comentarlo con el personal de cabina antes de que te dispongas a bajar la mesita de servicio frente a tu asiento.
Infórmate sobre la atención médica disponible
Claro que no queremos que pases ningún susto, sin embargo, no podemos dejar de recordarte la importancia de ubicar el hospital o clínica más cercanos, sobre todo si estarás en algún paraje remoto. Toma en cuenta que muchos seguros de viajero no cubren los gastos por tratamientos antialergénicos, así que más vale estar prevenido.
Lleva contigo snacks que te saquen del apuro
Imagínate que el hambre te ataca en un lugar donde solo hay cacahuates, trigo, plátano, nueces o cualquiera que sea ese ingredientes que te trae molestias. Si se da el caso, solo tendrás que sacar de tu mochila un bocadillo que consideres seguro para calmar el apetito repentino sin correr riesgos. Por cierto, lee bien todas las cajas de alimentos. No está de más recordarte la importancia de informarte sobre los ingredientes de los productos empaquetados.
No descartes la comida rápida
Sí, sabemos que McDonalds y Burger King no son las opciones más auténticas y gourmet para comer, pero pueden serte de mucha ayuda. En casi todas las cadenas de restaurantes internacionales siguen los mismos procesos estandarizados de preparación y venta de sus productos, así que en ellos corres menos riesgos.
Viaja con una refuerzos
Lleva contigo antishitamínicos, como loratadina, cetirizina, hidroxina o difenhidramina. Te damos solo algunos nombres científicos porque las marcas, usos y presentaciones varían. Si tu alergia es severa, seguramente has oído hablar de EpiPen, una jeringa cargada con una dosis de epinefrina que te puedes inyectar para contrarrestar un choque anafiláctico y contener la emergencia. Ojo: este artefacto solo está a la venta en Estados Unidos y Canadá, por lo que vale la pena hacerte con uno si viajas a esos países.
Finalmente, no queremos dejar de recordarte que la mejor prevención y tip para cualquier caso de alergia es siempre acudir a tu médico. Siguiendo sus recomendaciones, estamos seguros de que no tendrás inconvenientes para saborear ese viaje que se asoma en el horizonte.

Brenda Béjar Kleiman

Brenda Béjar Kleiman

Es editora, traductora y correctora de estilo. Su trayectoria en el mundo de los viajes comenzó como adolescente mochilera. Desde ahí prometió nunca volver a viajar sin maleta de rueditas y lo ha cumplido.